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Francisco Marí (Ibiza, 1968) dirige el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo
"Nuestro compromiso era potenciar Parapléjicos y lo hemos demostrado con hechos"

Francisco Marí (Ibiza, 1968) dirige el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo desde agosto de 2012, época en la que corrían rumores de cierre que logró silenciar en poco tiempo. "Nuestro compromiso era potenciar Parapléjicos y lo hemos demostrado con hechos", asegura con su carácter humilde y sereno este licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales que ha comandado con éxito el traslado de pacientes a las nuevas instalaciones del emblemático complejo hospitalario, que se encontró paralizadas e impagadas a su llegada.
Marí, que dice sentirse reconocido y apoyado por el Gobierno de María Dolores de Cospedal, es el primer director del Hospital, y ya son 40 años de historia, que no es licenciado en Medicina, algo que le supuso una ligera resistencia inicial que ya ha superado porque formación y capacidad no le faltan. Master en Dirección de Hospitales por la Escuela de Alta Dirección y Administración (EADA) de Barcelona, es experto en gestión logística de los servicios sanitarios.
Antes de llegar a Castilla-La Mancha había desempeñado diferentes responsabilidades de gestión en hospitales de Baleares que pertenecían al INSALUD y había ejercido como director gerente de la Clínica Palmaplanas, del Clinic Balear y de la Fundación Hospital Manacor. Ahora, su gran reto es seguir mejorando el Hospital Nacional de Parapléjicos, fortalecer la investigación e impulsar su internacionalización.
El Hospital Nacional de Parapléjicos ha celebrado este año su 40 aniversario. ¿Qué tal está de salud?
El cumpleaños nos ha pillado en un buen momento porque ha coincidido con la apertura de la parte nueva del Hospital y con la renovación de nuestra acreditación como centro de referencia nacional. Lo hemos celebrado con instalaciones nuevas y con unos objetivos asistenciales que nos rejuvenecen. Estamos en condiciones de cumplir 40 años más.
¿Se ha completado ya el proceso de modernización y ampliación del Hospital?
Cuando llegamos en 2012 nos encontramos con la obra del nuevo hospital parada y vimos que el proyecto contemplaba levantar la zona nueva, trasladar a los pacientes desde la vieja y construir dos pabellones más en una segunda fase. Nosotros nos planteamos si necesitábamos un hospital tan grande y pensamos que no lo era. Como había que asumir los costes y pagar lo que ya se había levantado lo lógico era aprovechar las nuevas instalaciones y ver lo que cabía en ellas y lo que se quedaba en la zona antigua. Al final, hemos podido trasladar a la parte nueva a todos los pacientes, las consultas externas, el gimnasio, la zona de críticos y, por último, los quirófanos.
En la parte antigua se han dejado a los pacientes infantiles, terapia ocupacional, aulas de educación y laboratorios de investigación. Hemos decidido que vamos a convivir de esta manera y la segunda fase de la obra del nuevo hospital está suspendida porque consideramos que esta es la mejor manera de gestionar los recursos.
Siendo usted economista y con los profesionales sanitarios tan sensibilizados con las privatizaciones, ¿no se sintió prejuzgado cuando llegó en 2012?
Me he sentido muy bien acogido pero tuve que superar una resistencia inicial porque hay cierta endogamia en el sector. Soy economista pero entiendo la gestión sanitaria, las necesidades que tienen los profesionales y lo que hay que ofrecer a los pacientes. Creo que los profesionales han entendido esa sensibilidad. Tanto el SESCAM como la Consejería de Sanidad dejaron muy claro desde el principio que querían potenciar el Hospital y lo hemos demostrado con hechos.
A su llegada a 2012 surgieron incluso algunos rumores y alertas por parte de Izquierda Unida sobre un supuesto cierre del Hospital Nacional de Parapléjicos...
Ese peligro nunca fue real. Insisto, a mí desde la Consejería de Sanidad me encargaron desde un principio que potenciara el centro y que comenzara con el proceso de traslado a la parte nueva. Eso supuso pagar la deuda que teníamos con la constructora e invertir para conectar la zona más antigua y más moderna.
¿Qué presupuesto maneja actualmente el Hospital?
El presupuesto para gasto corriente es de unos 33 millones de euros anuales.
Pero en los últimos años se ha reducido con la crisis...
A este hospital también le ha tocado apretarse el cinturón pero no se puede hablar de recortes sino de un ajuste que ha consistido simplemente en gastar lo que está presupuestado. Antes se gastaba por encima de lo presupuestado, por lo que era una obligación tomar medidas. Sobre este asunto se puede hacer mucha demagogia pero había margen para optimizar recursos y gestionar mejor.
¿Qué partidas declaró usted como intocables cuando tocó apretarse el cinturón?
El límite estaba en mantener la actividad y la cartera de servicios. No se podía ajustar a cambio de quitar servicios, que es lo fácil. Se trataba de mantener lo que se estaba haciendo pero ajustando costes. Esa es la misión que se me trasladó desde la Consejería de Sanidad y desde el SESCAM, que siempre mostraron mucha sensibilidad en este sentido porque no todo vale para ahorrar. Yo creo que hemos mantenido los niveles asistenciales en Parapléjicos y estamos muy satisfechos de lo que estamos haciendo ahora.
Muchos piensan que Parapléjicos es el ojito derecho de la Consejería de Sanidad y del SESCAM...
Nos sentimos reconocidos. Somos un hospital diferente, con unos ratios de profesionales diferentes, con unas estancias medias diferentes, etc. Somos poco comparables al resto de hospitales de Castilla-La Mancha, y esa particularidad ha sido entendida por el SESCAM y por la Consejería.
¿De dónde proviene la financiación del Hospital?
El Hospital Nacional de Parapléjicos, como el resto de hospitales de la región, se transfirió en 2002 desde el INSALUD a Castilla-La Mancha. A día de hoy el Hospital está financiado al cien por cien con los presupuestos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
Hay muchas empresas que, a través de su obra social, apoyan económicamente a Parapléjicos. ¿Cuánto dinero suponen esas aportaciones?
Es la Fundación del Hospital Nacional de Parapléjicos, que tiene como objetivo promocionar la investigación y la integración de los pacientes, la que capta esos fondos. Desgraciadamente no son los importes que a nosotros nos gustaría pero estamos consiguiendo unos 300.000 euros al año a través de esa vía. Por cierto, todas las entidades privadas que aportan dinero buscan que les justifiquemos de qué manera hemos gastado hasta el último euro, algo que hacen de manera legítima y que me parece muy bien.
Yo creo que está usted lanzando un mensaje a los anteriores gestores del Hospital, que dejaron un agujero millonario en la Fundación...
Cuando llegué a la Dirección del centro se hizo una auditoría externa que corroboró cuál era la situación financiera de la Fundación. Eso en su momento se dio a conocer y el Gobierno de Castilla-La Mancha dijo que iba a solventar la situación. A día de hoy ya lo hemos solventado y la Fundación está financieramente equilibrada. Este tema está resuelto y, además, la idea es potenciar la Fundación.
Se habló de un agujero de dos millones de euros, aparecieron facturas de comidas en restaurantes de lujo, se habló de gastos personales con la tarjeta de crédito de la Fundación...
Quizá ya no sea el momento de hablar eso, pero la gestión anterior no fue todo lo pulcra que debería haber sido. Y sí, el agujero era de dos millones de euros.
Marí, que dice sentirse reconocido y apoyado por el Gobierno de María Dolores de Cospedal, es el primer director del Hospital, y ya son 40 años de historia, que no es licenciado en Medicina, algo que le supuso una ligera resistencia inicial que ya ha superado porque formación y capacidad no le faltan. Master en Dirección de Hospitales por la Escuela de Alta Dirección y Administración (EADA) de Barcelona, es experto en gestión logística de los servicios sanitarios.
Antes de llegar a Castilla-La Mancha había desempeñado diferentes responsabilidades de gestión en hospitales de Baleares que pertenecían al INSALUD y había ejercido como director gerente de la Clínica Palmaplanas, del Clinic Balear y de la Fundación Hospital Manacor. Ahora, su gran reto es seguir mejorando el Hospital Nacional de Parapléjicos, fortalecer la investigación e impulsar su internacionalización.
El Hospital Nacional de Parapléjicos ha celebrado este año su 40 aniversario. ¿Qué tal está de salud?
El cumpleaños nos ha pillado en un buen momento porque ha coincidido con la apertura de la parte nueva del Hospital y con la renovación de nuestra acreditación como centro de referencia nacional. Lo hemos celebrado con instalaciones nuevas y con unos objetivos asistenciales que nos rejuvenecen. Estamos en condiciones de cumplir 40 años más.
¿Se ha completado ya el proceso de modernización y ampliación del Hospital?
Cuando llegamos en 2012 nos encontramos con la obra del nuevo hospital parada y vimos que el proyecto contemplaba levantar la zona nueva, trasladar a los pacientes desde la vieja y construir dos pabellones más en una segunda fase. Nosotros nos planteamos si necesitábamos un hospital tan grande y pensamos que no lo era. Como había que asumir los costes y pagar lo que ya se había levantado lo lógico era aprovechar las nuevas instalaciones y ver lo que cabía en ellas y lo que se quedaba en la zona antigua. Al final, hemos podido trasladar a la parte nueva a todos los pacientes, las consultas externas, el gimnasio, la zona de críticos y, por último, los quirófanos.
En la parte antigua se han dejado a los pacientes infantiles, terapia ocupacional, aulas de educación y laboratorios de investigación. Hemos decidido que vamos a convivir de esta manera y la segunda fase de la obra del nuevo hospital está suspendida porque consideramos que esta es la mejor manera de gestionar los recursos.
Siendo usted economista y con los profesionales sanitarios tan sensibilizados con las privatizaciones, ¿no se sintió prejuzgado cuando llegó en 2012?
Me he sentido muy bien acogido pero tuve que superar una resistencia inicial porque hay cierta endogamia en el sector. Soy economista pero entiendo la gestión sanitaria, las necesidades que tienen los profesionales y lo que hay que ofrecer a los pacientes. Creo que los profesionales han entendido esa sensibilidad. Tanto el SESCAM como la Consejería de Sanidad dejaron muy claro desde el principio que querían potenciar el Hospital y lo hemos demostrado con hechos.
A su llegada a 2012 surgieron incluso algunos rumores y alertas por parte de Izquierda Unida sobre un supuesto cierre del Hospital Nacional de Parapléjicos...
Ese peligro nunca fue real. Insisto, a mí desde la Consejería de Sanidad me encargaron desde un principio que potenciara el centro y que comenzara con el proceso de traslado a la parte nueva. Eso supuso pagar la deuda que teníamos con la constructora e invertir para conectar la zona más antigua y más moderna.
¿Qué presupuesto maneja actualmente el Hospital?
El presupuesto para gasto corriente es de unos 33 millones de euros anuales.
Pero en los últimos años se ha reducido con la crisis...
A este hospital también le ha tocado apretarse el cinturón pero no se puede hablar de recortes sino de un ajuste que ha consistido simplemente en gastar lo que está presupuestado. Antes se gastaba por encima de lo presupuestado, por lo que era una obligación tomar medidas. Sobre este asunto se puede hacer mucha demagogia pero había margen para optimizar recursos y gestionar mejor.
¿Qué partidas declaró usted como intocables cuando tocó apretarse el cinturón?
El límite estaba en mantener la actividad y la cartera de servicios. No se podía ajustar a cambio de quitar servicios, que es lo fácil. Se trataba de mantener lo que se estaba haciendo pero ajustando costes. Esa es la misión que se me trasladó desde la Consejería de Sanidad y desde el SESCAM, que siempre mostraron mucha sensibilidad en este sentido porque no todo vale para ahorrar. Yo creo que hemos mantenido los niveles asistenciales en Parapléjicos y estamos muy satisfechos de lo que estamos haciendo ahora.
Muchos piensan que Parapléjicos es el ojito derecho de la Consejería de Sanidad y del SESCAM...
Nos sentimos reconocidos. Somos un hospital diferente, con unos ratios de profesionales diferentes, con unas estancias medias diferentes, etc. Somos poco comparables al resto de hospitales de Castilla-La Mancha, y esa particularidad ha sido entendida por el SESCAM y por la Consejería.
¿De dónde proviene la financiación del Hospital?
El Hospital Nacional de Parapléjicos, como el resto de hospitales de la región, se transfirió en 2002 desde el INSALUD a Castilla-La Mancha. A día de hoy el Hospital está financiado al cien por cien con los presupuestos de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
Hay muchas empresas que, a través de su obra social, apoyan económicamente a Parapléjicos. ¿Cuánto dinero suponen esas aportaciones?
Es la Fundación del Hospital Nacional de Parapléjicos, que tiene como objetivo promocionar la investigación y la integración de los pacientes, la que capta esos fondos. Desgraciadamente no son los importes que a nosotros nos gustaría pero estamos consiguiendo unos 300.000 euros al año a través de esa vía. Por cierto, todas las entidades privadas que aportan dinero buscan que les justifiquemos de qué manera hemos gastado hasta el último euro, algo que hacen de manera legítima y que me parece muy bien.
Yo creo que está usted lanzando un mensaje a los anteriores gestores del Hospital, que dejaron un agujero millonario en la Fundación...
Cuando llegué a la Dirección del centro se hizo una auditoría externa que corroboró cuál era la situación financiera de la Fundación. Eso en su momento se dio a conocer y el Gobierno de Castilla-La Mancha dijo que iba a solventar la situación. A día de hoy ya lo hemos solventado y la Fundación está financieramente equilibrada. Este tema está resuelto y, además, la idea es potenciar la Fundación.
Se habló de un agujero de dos millones de euros, aparecieron facturas de comidas en restaurantes de lujo, se habló de gastos personales con la tarjeta de crédito de la Fundación...
Quizá ya no sea el momento de hablar eso, pero la gestión anterior no fue todo lo pulcra que debería haber sido. Y sí, el agujero era de dos millones de euros.


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