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Maria Komissarova sufrió una fractura en la columna vertebral durante un entrenamiento de skicross
Confirmada la paraplejia de la esquiadora rusa accidentada en Sochi

La esquiadora rusa Maria Komissarova, que sufrió una fractura en la columna vertebral durante un entrenamiento de skicross durante los Juegos Olímpicos de invierno de Sochi, "sufre una parálisis definitiva", anunció este miércoles la Federación Rusa de Esquí (FFR), citando al equipo médico que la operó.
Komissarova de 23 años, fue hospitalizada el 16 de febrero en una clínica de Munich después de su caída.
"Dada la gravedad de su lesión, las funciones de la columna vertebral no se regeneran", señala la Federación en un comunicado que añade que "según los expertos, Masha puede moverse con un equipo especial".
"La esquiadora tendrá que permanecer diez semanas en esta clínica para adaptarse a su nueva condición y tendrá que pasar luego por un largo período de tratamiento y rehabilitación", añade la federación.
En un mensaje en las redes sociales, Komissarova escribió un texto en el que albergaba optimismo a pesar de las primeras impresiones tras su caída. "No puedo sentir mi cuerpo por debajo del ombligo. Pero soy fuerte y sé que lo superaré algún día", dijo.
Según la definición que hace el Instituto Guttmann, Instituto especializado en investigación y tratamiento de lesiones medulares, la ruptura de la media espinal, el cordón nervioso protegido por la columna vertebral, produce parálisis de la movilidad voluntaria y ausencia de toda sensibilidad por debajo de la zona afectada. Además, hasta hoy, las consecuencias de una lesión medular son irreversibles puesto que la médula espinal no se regenera y su complejidad y estructura hacen que la reparación quirúrgica con las técnicas actuales sea imposible. No obstante, insiste el Instituto, se sigue investigando a nivel mundial para conseguir su curación en el futuro. Pero mientras estas investigaciones siguen, lo cierto es que el caso de Komissarova es uno más de los alrededor de 500.000 que se diagnostican al año a nivel mundial, medio millón de personas que dejan de andar de por vida, según los datos que baraja la Organización Mundial de la Salud. En España la tasa de lesiones medulares según el Instituto Guttmann es 2,5 por cada 100.000 habitantes al año, lo que viene a significar alrededor de mil lesiones medulares al año. El 90 por ciento de ellas debido a traumatismos, o por accidentes de tráfico, o por caídas o incluso por actos violentos. La OMS en su informe señala que la mayor parte de las consecuencias ligadas a las lesiones medulares no se derivan de la lesión en sí, "sino de los obstáculos físicos, sociales y políticos a los que se enfrentan las personas con discapacidad que les impiden participar en la vida de su comunidad". Y aquí es donde la OMS ha puesto el dedo en la llaga: obstáculos no sólo físicos y sociales, también políticos: cualquier proceso de integración debe pasar por medidas legislativas que favorezcan la integración.
Komissarova de 23 años, fue hospitalizada el 16 de febrero en una clínica de Munich después de su caída.
"Dada la gravedad de su lesión, las funciones de la columna vertebral no se regeneran", señala la Federación en un comunicado que añade que "según los expertos, Masha puede moverse con un equipo especial".
"La esquiadora tendrá que permanecer diez semanas en esta clínica para adaptarse a su nueva condición y tendrá que pasar luego por un largo período de tratamiento y rehabilitación", añade la federación.
En un mensaje en las redes sociales, Komissarova escribió un texto en el que albergaba optimismo a pesar de las primeras impresiones tras su caída. "No puedo sentir mi cuerpo por debajo del ombligo. Pero soy fuerte y sé que lo superaré algún día", dijo.
Según la definición que hace el Instituto Guttmann, Instituto especializado en investigación y tratamiento de lesiones medulares, la ruptura de la media espinal, el cordón nervioso protegido por la columna vertebral, produce parálisis de la movilidad voluntaria y ausencia de toda sensibilidad por debajo de la zona afectada. Además, hasta hoy, las consecuencias de una lesión medular son irreversibles puesto que la médula espinal no se regenera y su complejidad y estructura hacen que la reparación quirúrgica con las técnicas actuales sea imposible. No obstante, insiste el Instituto, se sigue investigando a nivel mundial para conseguir su curación en el futuro. Pero mientras estas investigaciones siguen, lo cierto es que el caso de Komissarova es uno más de los alrededor de 500.000 que se diagnostican al año a nivel mundial, medio millón de personas que dejan de andar de por vida, según los datos que baraja la Organización Mundial de la Salud. En España la tasa de lesiones medulares según el Instituto Guttmann es 2,5 por cada 100.000 habitantes al año, lo que viene a significar alrededor de mil lesiones medulares al año. El 90 por ciento de ellas debido a traumatismos, o por accidentes de tráfico, o por caídas o incluso por actos violentos. La OMS en su informe señala que la mayor parte de las consecuencias ligadas a las lesiones medulares no se derivan de la lesión en sí, "sino de los obstáculos físicos, sociales y políticos a los que se enfrentan las personas con discapacidad que les impiden participar en la vida de su comunidad". Y aquí es donde la OMS ha puesto el dedo en la llaga: obstáculos no sólo físicos y sociales, también políticos: cualquier proceso de integración debe pasar por medidas legislativas que favorezcan la integración.


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