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Comprueban que los niveles de leptina afectan al sistema nervioso central

Avances en la investigación de la ELA en el Hospital de Parapléjicos

La crisis del coronavirus ha abierto los ojos a muchos de los mandatarios mundiales en la necesidad, por no decir urgencia, de investigar para encontrar un tratamiento contra los efectos tan dramáticos que la Covid-19 ha generado y sigue generando en la población. Pues bien, esto es algo en lo que está trabajando Carmen María Fernández Martos en el caso de otra enfermedad con consecuencias perniciosos para la salud, como es la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

Esta investigadora toledana inició hace más de un año un proyecto de investigación en el Hospital Nacional de Parapléjicos, gracias a la ayuda del Gobierno de Castilla-La Mancha, para estudiar la relación de la obesidad con el riesgo de desarrollar ELA con el fin de contribuir a encontrar nuevas terapias para tratar esta enfermedad, informa "ABC".

Según explica, «la obesidad afecta a la leptina, una hormona con un papel clave en la regulación del apetito y la inflamación, y se asocia a un menor riesgo de padecer la patología, confiriendo una ventaja de supervivencia en los pacientes por su impacto directo sobre el metabolismo».

Carmen María Fernández Martos ha adelantado a ABC los avances que están consiguiendo con su investigación y que pronto, durante el verano, verán la luz en una publicación científica. La investigadora cuenta que han comprobado que «los niveles de leptina, aunque sean elevados en pacientes de ELA, indican que al menos dos de las vías de señalización en el sistema nervioso central están afectadas, ya sean el cerebro, la medula espinal o el hipotálamo».

«Es decir —apunta— por mucha leptina que haya, al haber sido detectada esta alteración, las vías de señalización del sistema nervioso central, no van a funcionar de manera adecuada». Estos son los primeros resultados de la investigación que se publicarán este verano y que dan respuesta a la hipótesis inicial de trabajo del equipo de Neurometabolismo que dirige en el Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo Carmen María Fernández Martos, junto con Águeda Ferrer Donato y Marta Cabrera Pinto, ambas técnicas especialistas en anatomía patológica y citológica.

Proyecto «Metabolep»

Este es un buen comienzo, por tanto, para el proyecto de «Metabolep», que es la otra gran investigación en la que trabaja la investigadora toledana. El estudio comenzó ya en enero de este año y, debido a la pandemia del coronavirus, no ha podido avanzar mucho, pero empezará a desarrollarse más ampliamente a partir de septiembre, cuando se incorporen a los trabajos los investigadores de la Universidad San Pablo CEU de Madrid y de la Universidad de Tasmania, de Australia.

Sin embargo, Fernández Martos está enfrascada también en la solicitud de financiación para otros proyectos de investigación tanto nacionales como internacionales, en colaboración con la Universidad de Castilla-La Mancha, por ejemplo, para llevar un paso más allá «Metabolep». La base de este trabajo, subraya la investigadora toledana, es la dieta que regula los niveles de leptina, una hormona que está muy relacionada con el control del sistema inmune y la microbiota intestinal, para estudiar esta parte de nuestro organismo.

«Nosotros lo que queremos —continúa Fernández Martos— es, empleando una intervención nutricional, regular de una manera más fisiológica los niveles de leptina en un modelo animal con un curso clínico similar al observado en humanos, por lo que los resultados serán mucho más extrapolables al contexto de un paciente de ELA en el futuro. Esta intervención nutricional también nos va a permitir determinar qué ocurre con la leptina y con sus mecanismos de acción, estudiando varios aspectos de la enfermedad, lo que nos dará información acerca de cómo de útil podrían ser estas estrategias de regulación desde un punto de vista clínico».