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Genera dopamina, la neurona del placer
La cerveza, el gran amigo del hombre

Un último estudio sobre la cerveza realizado por investigadores de Estados Unidos dio como resultado que el sabor de la cerveza es una de las sustancias para que el cerebro masculino genere dopamina, la neurona del placer.
El estudio se ejecutó de la siguiente manera: mientras a los hombres voluntarios se les rociaba en la boca pequeñas cantidades de distintos tipos de bebidas, se les escaneó a la vez para ver que parte del cerebro se iluminaba.
“Creemos que este es el primer experimento en humanos que demuestra que el gusto de una bebida alcohólica, sin su efecto intoxicante, puede estimular la actividad de la dopamina en los centros de recompensa del cerebro” dijo el profesor David Kareken, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana.
Aunque hubo inconvenientes, ya que dicho efecto placentero podría querer decir que sus ancestros podrían haberle dejado en herencia este placer por la cerveza con las consecuencias que trae tomar alcohol.
Por otra parte, Peter Anderson, profesor de Uso, Políticas y Práctica de Sustancias de la Universidad de Newcastle dijo: “Se sabe que todo tipo de elementos desencadenantes, incluyendo el gusto, el olor, las imágenes y los hábitos, aumentan las ganas de beber”.
“Este ensayo demuestra que el gusto sólo tiene un impacto en las funciones del cerebro asociadas con el deseo. No es sorprendente que, si el gusto aumenta el deseo, debe tener un impacto en el cerebro”.
El estudio se ejecutó de la siguiente manera: mientras a los hombres voluntarios se les rociaba en la boca pequeñas cantidades de distintos tipos de bebidas, se les escaneó a la vez para ver que parte del cerebro se iluminaba.
“Creemos que este es el primer experimento en humanos que demuestra que el gusto de una bebida alcohólica, sin su efecto intoxicante, puede estimular la actividad de la dopamina en los centros de recompensa del cerebro” dijo el profesor David Kareken, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana.
Aunque hubo inconvenientes, ya que dicho efecto placentero podría querer decir que sus ancestros podrían haberle dejado en herencia este placer por la cerveza con las consecuencias que trae tomar alcohol.
Por otra parte, Peter Anderson, profesor de Uso, Políticas y Práctica de Sustancias de la Universidad de Newcastle dijo: “Se sabe que todo tipo de elementos desencadenantes, incluyendo el gusto, el olor, las imágenes y los hábitos, aumentan las ganas de beber”.
“Este ensayo demuestra que el gusto sólo tiene un impacto en las funciones del cerebro asociadas con el deseo. No es sorprendente que, si el gusto aumenta el deseo, debe tener un impacto en el cerebro”.


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