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Desde 2007 cuenta con la máquina de rehabilitación Lokomat, la tercera en un centro sanitario nacional

La Unidad de lesionados medulares del Coruña, referente en el noroeste español

Cada año en Galicia se producen unos 100 accidentes traumáticos, la mitad de ellos producidos por los coches, que derivan en lesiones medulares. La mayor parte acaban siendo atendidos en la Unidad de lesionados medulares del Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac), centro de referencia al respecto en todo el noroeste de España.

En el verano, otro factor que influye para esta grave dolencia, que puede acabar en incapacitante para quien la sufre, son las zambullidas inadecuadas en playas y piscinas. Son menos los casos, pero también deben tenerse muy en cuenta el no lanzarse de cabeza al agua sin saber hacerlo con el ángulo correcto de penetración en el líquido, o bien ver si existe la profundidad suficiente para no chocar con el fondo.

En suma, hoy en día, además de esos nuevos casos, un centenar de pacientes son revisados mensualmente en la citada unidad para observar sus progresos en los programas de rehabilitación. Como principal tecnología se encuentra una máquina, el Lokomat, que hizo famoso el actor estadounidense Cristopher Reeve, conocido por su papel de Superman, cuando una caída de un caballo lo dejó tetrapléjico.

Este aparato es un sistema robotizado -el primero de este estilo puesto de funcionamiento- que permite la rehabilitación de pacientes que sin sufrir daños completos en la médula espinal, tienen problemas severos de movilidad, informa "El Correo Gallego"

Al inicio de 2008, el Chuac lo incorporó a la Unidad de lesionados medulares cuando en España sólo existían otros dos, en el Centro Nacional de Parapléjicos de Toledo y en Barcelona. El coste rondó los 240.000 euros.

El paciente, afectado por la movilidad a causa de un traumatismo y que encaje en los parámetros señalados, es colgado de un arnés que está enganchado en una estructura sobre el techo con los pies sobre una cinta andadora. Sus dos piernas, que según las sesiones pueden ir recuperando parte de la movilidad son sujetadas por una estructura de barras metálicas a nivel del pie, tobillo, gemelos, rodillas, muslos y cintura. Éstas son controladas por un programa informático que provoca que el enfermo haga el gesto habitual de caminar, a lo que se le implementa una velocidad adecuada para cada persona.

Dicen los expertos que, a pesar de ser un gran avance tecnológico en el campo médico, no es milagroso porque no asegura la recuperación de la movilidad de todos los enfermos, que se someten pero si provoca que éstos no pierdan la masa muscular, también les ayuda al control que habían perdido sobre la micción o deposición, así como el avance de ciertas dolencias degenerativas asociadas al traumatismo sufrido. Eso sí, los que son sometidos a esta terapia -los que reúnen unas condiciones propicias para poder superar una inmovilidad leve- aumentan su ánimo lo que les ayuda a lograr su objetivo.