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Extirpan un tumor que afectaba a 3 vertebras y podía provocar una paraplejia

Cirujanos del Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre de València han llevado a cabo con éxito una resección (extirpación) en bloque de un tumor en la columna torácica de un paciente que afectaba a tres vértebras y le amenazaba con sufrir una paraplejía.
El paciente, que se trasladó a Valencia desde otra autonomía ante la imposibilidad de ser tratado en su ciudad de origen, sufría un cordoma, un tumor primario maligno poco frecuente de la columna, que puede desarrollarse en los huesos de la base del cráneo y la columna vertebral móvil.
También es característico en el extremo distal de la misma a nivel del sacro y por su lento crecimiento puede llegar a adquirir un tamaño considerable antes de dar sintomatología, según fuentes del centro hospitalario.
Su comportamiento, unido al hecho de que se ubica en una zona de alto compromiso neurológico (íntimamente relacionada con el sistema nervioso) y que responde muy pobremente a tratamientos oncológicos como la quimioterapia y la radioterapia, dificulta notablemente su tratamiento.
Por ello, según las fuentes, las posibilidades curativas pasan irremediablemente por la cirugía y la intervención quirúrgica se hizo a través de una vía posterior única de acceso para la resección y reconstrucción de la columna.
Según las fuentes, los cirujanos del Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre aceptaron el reto de esta delicada cirugía "ante las pobres expectativas de curación mediante terapias no quirúrgicas".
Según Antonio Martín, que dirige el equipo que ha realizado la intervención, el cordoma en la columna torácica, que afectaba a una vértebra y a las inmediatamente superior e inferior, "ponía en riesgo la movilidad del paciente y estaba produciendo una compresión de la médula espinal".
En el caso del cordoma la única solución es extraer el tumor sin abrirlo, liberándolo por zonas no contaminadas y de una sola pieza (en bloque), explica el experto.
En el paciente la lesión había crecido hasta ocupar la práctica totalidad del espacio epidural y estaba comprometiendo la médula, y afectaba de lleno a una vértebra y a las adyacentes, según Martín.
Pese a su complejidad, el hecho de que la lesión tumoral no hubiera evolucionado hacia la parte exterior de la columna permitió resecar el tumor mediante una única vía de acceso.
El paciente, que se trasladó a Valencia desde otra autonomía ante la imposibilidad de ser tratado en su ciudad de origen, sufría un cordoma, un tumor primario maligno poco frecuente de la columna, que puede desarrollarse en los huesos de la base del cráneo y la columna vertebral móvil.
También es característico en el extremo distal de la misma a nivel del sacro y por su lento crecimiento puede llegar a adquirir un tamaño considerable antes de dar sintomatología, según fuentes del centro hospitalario.
Su comportamiento, unido al hecho de que se ubica en una zona de alto compromiso neurológico (íntimamente relacionada con el sistema nervioso) y que responde muy pobremente a tratamientos oncológicos como la quimioterapia y la radioterapia, dificulta notablemente su tratamiento.
Por ello, según las fuentes, las posibilidades curativas pasan irremediablemente por la cirugía y la intervención quirúrgica se hizo a través de una vía posterior única de acceso para la resección y reconstrucción de la columna.
Según las fuentes, los cirujanos del Hospital Vithas Nisa 9 de Octubre aceptaron el reto de esta delicada cirugía "ante las pobres expectativas de curación mediante terapias no quirúrgicas".
Según Antonio Martín, que dirige el equipo que ha realizado la intervención, el cordoma en la columna torácica, que afectaba a una vértebra y a las inmediatamente superior e inferior, "ponía en riesgo la movilidad del paciente y estaba produciendo una compresión de la médula espinal".
En el caso del cordoma la única solución es extraer el tumor sin abrirlo, liberándolo por zonas no contaminadas y de una sola pieza (en bloque), explica el experto.
En el paciente la lesión había crecido hasta ocupar la práctica totalidad del espacio epidural y estaba comprometiendo la médula, y afectaba de lleno a una vértebra y a las adyacentes, según Martín.
Pese a su complejidad, el hecho de que la lesión tumoral no hubiera evolucionado hacia la parte exterior de la columna permitió resecar el tumor mediante una única vía de acceso.


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